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La llegada del bebé siempre es una bellísima experiencia para todos los que viven en la casa pero también implica algunos cambios en las rutinas del hogar, sobre todo si hay mascotas. Y este es un tema que le suele preocupar a los padres: ¿qué hacer con la mascota cuando el bebé llegue a casa?
Afortunadamente, existen algunas estrategias para que la relación entre tu bebé y la mascota marche sobre ruedas. Te bastará seguir estos consejos:

 

1. Acostumbra tu mascota al bebé.
Aún estando en el hospital y con la ayuda de una segunda persona podrás llevarle a tu mascota alguna ropita que tu bebé haya usado. De esta manera la acostumbrarás al olor del niño y con esto a la presencia de una nueva figura en la casa.


2. Realiza un primer acercamiento.
El primer acercamiento de la mascota al bebé es esencial. Para eso necesitarás la ayuda de dos personas más: una que supervise a la mascota y otra que se ocupe del bebé. Una vez que ambos estén en la misma habitación, deberás acercarte tú primero a la mascota y comenzar a hablarle y a acariciarla hasta que esté bastante calmada y relajada. Ese será el momento ideal para acercarle lentamente al bebé.
Deberás estar muy atenta a la reacción de ambos pues en dependencia de su actitud podrás determinar si la relación que se estableció fue positiva o negativa. No te sorprendas si tu mascota sale huyendo de la habitación, se trata de una reacción muy común en estos casos. Si esto ocurre, deberás escoger otro momento para propiciar el acercamiento.


3. Potencia una relación positiva entre la mascota y tu bebé.
A pesar de que cuentes con muy poco tiempo, no dejes de brindarle atención y cariño a tu mascota. Hazle saber que con la llegada del niño a la casa aún la sigues queriendo, recuerda que antes era el centro de la atención y los animales también se ponen celosos. Para esto será esencial que fortalezcas la relación entre la mascota y el bebé. ¿Cómo? Pues muy sencillo.
Llama a tu mascota mientras juegas con tu bebé. Permíteles acercarse y que compartan algunas caricias. Mientras amamantas o le cambias los pañales al pequeño conversa al unísono con ambos. Eso sí, siempre debes estar atenta a cualquier reacción que pueda tener tu mascota, aunque si está bien entrenada no debe haber ningún problema.


4. Toma cartas en el asunto cuando tu mascota no se comporte adecuadamente.
En ocasiones puede que tu mascota se muestre un poco irritable o agresiva con el bebé. Ante esta situación deberás tomar cartas en el asunto y llamarle la atención de forma autoritaria. Si esta conducta se reitera en más de una ocasión deberás recurrir a un veterinario para que busque la causa de este comportamiento y te indique cuál es el tratamiento más eficaz para solucionarlo.


5. Prepárate para cuando tu bebé comience a crecer.
Con el inicio del gateo y los primeros pasos del bebé deberás prepararte para enfrentar otra etapa de la relación entre tu mascota y el pequeño. En este período es donde aparecen la mayoría de los problemas pues, debido a los movimientos impredecibles que suelen realizar los bebés, las mascotas pueden tener ciertas reacciones sobredimensionadas. Por eso, durante esta etapa deberás estar doblemente atenta a lo que hace tu bebé y a cómo reacciona tu mascota.

Es importante que:
- Nunca dejes solos a tu bebé y a la mascota.
- No permitas que tu bebé le haga daño a la mascota, no se trata de un juguete.
- Cerciórate de que tu bebé no toque la comida, juguetes y demás propiedades de tu mascota. En caso de hacerlo, deberá ser bajo tu supervisión y deberá lavarse siempre las manos después de haberlo hecho.
- No permitas que tu mascota se exalte demasiado mientras juega con tu bebé ya que podría hacerle daño sin querer.

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